Durante los primeros meses de vida, la forma de la cabeza del bebé puede sufrir pequeñas deformaciones que suelen preocupar a las familias. Una de las más comunes es la plagiocefalia, una alteración en la simetría del cráneo que, detectada a tiempo, tiene solución en la mayoría de los casos.
Tanto si eres fisioterapeuta pediátrico y trabajas con lactantes a diario, como si tienes un bebé y te preocupa la forma de su cabecita, hay algo en lo que estaremos de acuerdo: medir bien es fundamental.
Porque saber identificar una posible asimetría no es suficiente. Lo realmente importante es poder valorarlo con precisión, determinar su gravedad y decidir el tratamiento más adecuado dentro de la ventana de intervención, ya que el cráneo es especialmente flexible durante los primeros seis meses de vida.
En este artículo te explicamos qué es la plagiocefalia, por qué aparece y cómo se mide correctamente desde la fisioterapia pediátrica.
Si eres profesional sanitario, la primera parte te resultará conocida, aunque quizá encuentres matices que refuercen tu criterio clínico.
Y si eres madre o padre, encontrarás las claves para entender qué es normal, cuándo consultar y qué debes exigir en una valoración.
Comenzamos.
Qué es la plagiocefalia
La plagiocefalia es una deformidad craneal posicional que aparece cuando el bebé mantiene la cabeza apoyada durante mucho tiempo sobre la misma zona. Esto provoca un aplanamiento en uno de los lados de la parte posterior del cráneo, lo que hace que la cabeza pierda su simetría.
En este punto queremos decir que, aparte de la posición, hay otras causas, pero las dejamos para más adelante.
Todas las plagiocefalias o asimetrías craneales no son iguales, existen varios tipos de deformidad craneal, dependiendo de dónde esté la zona de asimetría máxima, siendo estas las más habituales:
- Plagiocefalia: es un aplanamiento lateral provocando una asimetría en diagonal.
- Braquicefalia: en este caso, la parte más plana es la posterior central, de manera que, a la vista, la cabeza es más ancha y corta.
- Escafocefalia: en este caso, veremos un alargamiento del cráneo; son esas cabecitas que se ven más estrechas y largas.

No son todas iguales en cuanto a la forma ni tampoco en cuanto a la gravedad. En este sentido, encontramos tres niveles cuyo nombre habla por sí mismo:
- Moderada
- Leve
- Grave
Aunque muchas veces son leves y reversibles con fisioterapia o con correcciones posturales, es interesante llevar un seguimiento clínico más detallado por parte de un profesional cuando todavía se está a tiempo.
No vamos a profundizar ahora en las consecuencias de una plagiocefalia no corregida, pero sí apuntaremos que puede afectar al desarrollo motor o visual del bebé.
Y no solo eso. Tal y como explican profesionales como Fran Rego, fisioterapeuta pediátrico con más de 30 años de experiencia y presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Pediatría,
“la afectación, la deformidad y la alteración en el crecimiento craneofacial es un muy mal pronóstico neuroconductual y para el neurodesarrollo”.
Pero eso lo dejaremos para otro post, ahora seguimos hablando de qué es la plagiocefalia y cómo se mide correctamente enumerando las razones por las que puede producirse.
Causas más frecuentes de la plagiocefalia
Las causas más comunes de la plagiocefalia son posicionales, es decir, derivadas de la postura del bebé, aunque de distinta índole:
- Mantener siempre la cabeza girada hacia el mismo lado al dormir.
- Pasar mucho tiempo en la misma posición en hamacas, sillas, carritos, etc.
- Limitaciones en la movilidad cervical, como la tortícolis congénita.
- Partos largos o instrumentales que generan presión asimétrica en el cráneo.
También influyen otros factores como el tono muscular, el peso al nacer o el tiempo que el bebé pasa despierto boca abajo (“tummy time”), esencial para fortalecer su cuello y espalda.

Todas estas variables pueden ser controladas en un examen realizado por un fisioterapeuta pediátrico en una sola sesión. Por tanto, nuestra recomendación es que os informéis acerca de qué es normal acerca de la forma de la cabeza de los bebés y os pongáis en marcha cuanto antes, que a partir de los 6-8 meses es casi imposible corregir las deformidades ya que el cráneo pierde su flexibilidad.
En esa consulta, una prueba que el profesional debería realizar es la medición de la cabeza y de esa posible asimetría. Pero no de una forma cualquiera, sino de una manera en la que pueda evaluar qué medidas hay que tomar en caso necesario. Y ahí es donde vamos ahora.
Cómo se mide la plagiocefalia
Como decíamos, medir correctamente la forma del cráneo es fundamental para valorar la gravedad de la deformidad y el tipo de tratamiento que necesita el bebé.
Los métodos tradicionales más utilizados son manuales:
- Por un lado, está la cinta métrica, que se usa para el perímetro y las distancias entre puntos del cráneo, pero depende mucho del criterio del profesional.
- Por otro, el craneómetro, un instrumento que sirve para calcular el Índice Craneal (CI) y el Índice de Asimetría del Vértice Craneal (CVAI).
El problema es que ambas técnicas pueden generar variaciones entre profesionales y entre sesiones. Además, requieren manipular la cabeza del bebé durante todo lo que dura la medición, que vienen a ser unos 10 minutos.
Y claro, este sistema no siempre resulta cómodo ni rápido, ni para el lactante ni para el profesional.
Sin embargo, ese no es el mayor inconveniente: lo peor es que las medidas obtenidas no son reproducibles ni comparables entre sesiones, lo que dificulta hacer un seguimiento realista de los tratamientos.
Afortunadamente, la tecnología puede ser nuestra aliada en la medición de deformidades craneales infantiles gracias a la digitalización y estandarización del proceso.
Medición digital: datos objetivos para tratamientos eficaces
Como decíamos, la tecnología permite el desarrollo de sistemas que faciliten datos reproducibles, con escasa variabilidad y con la mínima molestia para los bebés.
Eso es precisamente lo que logramos con CraniaMed, una solución en la que la visión artificial, permite obtener los índices CI y CVAI con solo tres fotografías tomadas desde el móvil y con la ayuda de un gorro, tres marcadores y una esterilla de referencia.
El sistema identifica los puntos anatómicos, analiza las imágenes y calcula automáticamente los valores que determinan el grado de la simetría craneal, todo en menos de un minuto.

El resultados es un informe PDF con datos objetivos y gráficos de evolución que:
- Facilita la comunicación con los padres.
- Permite hacer seguimiento e ir ajustando el tratamiento.
- Enriquece el historial del paciente.
- Hace más fácil y fluida la derivación a otros profesionales en caso necesario.
En definitiva, menos incertidumbre para el profesional y las familias y más salud para el bebé.
Por qué la medición es clave también para el profesional
Medir bien es diagnosticar mejor.
Medir bien es sentir que hacemos todo lo que podemos para ayudar al correcto desarrollo.
Medir bien es sentir que no les fallamos a los pacientes.
Medir bien es tranquilizar a las familias.
Medir bien es elevar nuestra práctica.
Y es que una medición objetiva permite:
- Detectar precozmente cualquier alteración craneal.
- Cuantificar la evolución del tratamiento con datos objetivos.
- Evitar errores diagnósticos derivados de la observación visual.
- Comunicar con claridad los resultados a las familias.
- Derivar con eficacia si es necesario.
Todo ventajas: mejora el tratamiento y también mejora la confianza. Y para un fisioterapeuta, esa confianza es parte esencial de su trabajo clínico.
Conclusiones acerca de la plagiocefalia
Nos gusta terminar los artículos con ideas claras que nos ayuden a avanzar, tanto si somos profesionales sanitarios como si somos madres o padres preocupados por la salud de nuestros bebés.
Vamos a resumir lo esencial:
- La plagiocefalia es una alteración frecuente y tratable, si se identifica y evalúa correctamente.
- Existe una ventana de intervención especialmente eficaz durante los primeros seis meses de vida.
- Medir con objetividad permite decidir mejor y actuar con mayor seguridad.
- Una valoración rigurosa beneficia tanto al desarrollo del bebé como a la tranquilidad de la familia.
Para las familias, el mensaje es claro: ante la duda, consulta con un fisioterapeuta pediátrico y asegúrate de que la valoración incluya una medición objetiva y seguimiento en el tiempo.
Para los profesionales, medir bien no es solo un gesto técnico. Es parte del compromiso clínico, del criterio y de la responsabilidad con la que acompañamos a cada bebé y a su entorno.
En CraniaMed creemos que la medición objetiva y estandarizada es una aliada del criterio clínico, no un sustituto.
Si eres fisioterapeuta pediátrico y quieres conocer cómo puede integrarse este tipo de medición en tu práctica diaria, estaremos encantados de resolver tus dudas.
Para todos: medir bien es el primer paso para decidir con tranquilidad.





