Por Ángel Burrel, fisioterapeuta pediátrico y director técnico de CraniaMed
Los profesionales que trabajamos con bebés afectados por plagiocefalia, braquicefalia u otras asimetrías craneales infantiles sabemos bien la importancia de realizar las mediciones craneales de los más pequeños de forma rápida, precisa y reproducible.
Sin embargo, también conocemos las limitaciones de los métodos actuales: son lentos, poco prácticos, de baja fiabilidad y, a menudo, generan incertidumbre tanto en los profesionales como en las familias.
¿Quién no ha dudado alguna vez al utilizar un craneómetro o al comparar medidas entre sesiones?
¿O ha sentido la dificultad de explicar a los padres el grado de asimetría o la evolución del tratamiento sin contar con datos objetivos?
De esa necesidad común nació CraniaMed: una solución diseñada para reducir la incertidumbre, mejorar la precisión y ofrecer a los fisioterapeutas una forma fiable y rápida de medir la asimetría craneal de los bebés.
Una herramienta que utiliza recursos accesibles para todos, como un smartphone (iOS o Android), una esterilla bajo la cabeza, un gorro de ajuste anatómico y tres marcadores visuales que pueden adquirirse de forma sencilla y asequible.
En este artículo quiero compartir cómo surgió la idea, los retos técnicos que fuimos resolviendo y la base científica que sustenta nuestro desarrollo.
Preliminares sobre la medición craneal
Hasta ahora, los fisioterapeutas contábamos principalmente con una herramienta manual: el craneómetro.
Aunque útil, presenta importantes limitaciones:
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- Baja reproducibilidad entre distintos operadores.
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- Dependencia de la colaboración del bebé, que rara vez permanece inmóvil.
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- Necesidad de dos terapeutas para garantizar la precisión en determinadas posiciones.
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- Tiempo de medición elevado, incompatible con el ritmo de una sesión clínica habitual.
Sin embargo, estas mediciones son esenciales para:
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- Decidir si un bebé necesita tratamiento fisioterapéutico u ortésico.
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- Evaluar la eficacia del tratamiento.
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- Comunicar de forma objetiva el progreso a las familias.
A estas dificultades técnicas se suma una circunstancia preocupante: la detección tardía de muchas asimetrías craneales corregibles.
Con frecuencia, los procesos burocráticos del sistema de salud retrasan la primera valoración o derivación a rehabilitación, fisioterapia o neurocirugía, lo que hace que algunos bebés lleguen a consulta pasados los seis meses de edad, cuando el margen de corrección espontánea se reduce notablemente.
Es en ese periodo entre pediatría y el especialista cuando las familias se movilizan por su cuenta y acuden a clínicas de fisioterapia pediátrica antes de que sea tarde.
Por eso, disponer de herramientas de medición objetivas y rápidas es también una cuestión de diagnóstico precoz y equidad asistencial.
Actualmente existe un gran desarrollo de las técnicas de fisioterapia para corregir plagiocefalias, braquicefalias y otras deformidades craneales. Pero el primer paso es detectar y diagnosticar la asimetría craneal, para lo que se usa la medición del CI (Cranial Index / Índice Craneal o cefalométrico) y el CVAI (Cranial Vault Asymmetry Index / Índice de Asimetría Craneal), los dos indicadores principales que utilizamos los fisoterapeutas y la comunidad científica.
El artículo de Loveday y de Chalain (2001) estableció los principios del cálculo del CVAI (Cranial Vault Asymmetry Index) como referencia internacional en el tratamiento y seguimiento de las deformidades posicionales, y sigue siendo nuestro referente principal, aunque posteriores estudios y revisiones hayan complementado sus conclusiones.
Su metodología ha sido ampliamente adoptada por fisioterapeutas y ortopedas para cuantificar la asimetría y decidir entre tratamientos conservadores (reposicionamiento y fisioterapia) o el uso de casco ortésico.
Si queréis documentaros más al respecto, os dejamos varias referencias científicas al final de este artículo.
Cómo surge CraniaMed
Después de más de 25 años realizando mediciones craneales en consulta, una idea se repetía una y otra vez:
“Necesitamos una herramienta que mida con precisión, sin depender tanto de la pericia manual ni del comportamiento del bebé.”
Esa necesidad nos llevó a formar un equipo multidisciplinar de fisioterapeutas e ingenieros. Con José Miguel Lull como líder técnico, se ha perseguido un objetivo común: crear una solución que permitiera medir las deformidades craneales infantiles de manera más rápida, sencilla y fiable, manteniendo la base científica del método de Loveday & de Chalain (2001).
José Miguel Lull es programador desde hace 30 años. Tres décadas dedicadas a dirigir y desarrollar software a medida para distintos sectores. Con amplia experiencia en la industria del automóvil —donde la innovación en visión artificial es una constante—, es el coautor del proceso de I+D+i detrás de CraniaMed.
Durante el desarrollo revisamos también la literatura más reciente, en particular el trabajo de Miyabayashi et al. (2023), que analiza las distintas interpretaciones sobre la fórmula del CVAI, en concreto el uso de la diagonal larga o corta como denominador.
Tras analizarlo internamente con el equipo y varios fisioterapeutas colaboradores, en CraniaMed seguimos la definición original de Loveday y de Chalain, empleando la diagonal larga como referencia, por ser el criterio más extendido y consistente con los estudios clínicos posteriores.
Con la base científica clara, llegó el momento de abordar su viabilidad técnica. El equipo de desarrollo, liderado por José Miguel Lull, se puso manos a la obra para hacer realidad la misión de CraniaMed e ir resolviendo cada reto que implicaba.
Los desafíos técnicos de CraniaMed
Desarrollar una herramienta digital para medir el cráneo de un bebé no es sencillo: la cabeza del lactante tiene una geometría irregular, el bebé rara vez está quieto y las condiciones de luz o posición cambian constantemente entre clínicas.
Además, aunque la velocidad de la innovación tecnológica parece una ventaja, una solución que combina software y hardware —el gorro y los marcadores— exige coordinar distintos lenguajes, materiales y procesos de fabricación que garanticen la consistencia del sistema.
Estos son algunos de los principales retos que hemos tenido que resolver:
1. Captación de imágenes y posicionamiento
Para que la visión artificial pudiera procesar correctamente las imágenes y calcular los índices CI y CVAI, era fundamental garantizar que cada fotografía fuera válida para el análisis.
Esto implicaba:
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- Neutralizar el pelo, para homogeneizar la superficie de la cabeza del bebé.
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- Establecer referencias visuales claras, precisas y estables.
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- Definir el ángulo óptimo del móvil, fijado finalmente en 90° respecto al plano del suelo.
Para lograrlo, diseñamos un gorro anatómico, suave y con buen contraste, que no irrita la piel del bebé, y marcadores visuales removibles que se adaptan a la fisonomía de cada paciente.
Su posición se definió tras múltiples ensayos, siguiendo los criterios anatómicos descritos por Loveday:
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- Marcador frontal: zona más prominente de la eminencia frontal, en línea con el nasion, 1–2 cm por encima según el tamaño del cráneo.
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- Marcador temporal: sobre la escama del temporal, en línea con el orificio auditivo externo, ajustando su altura en función de la edad (0–6 meses: justo por encima; 6–12 meses: 1–2 cm más alto).
2. Rapidez en la captura y generación del informe
Sabemos que el tiempo en consulta es oro y, sobre todo, que los bebés se mueven mucho: normalmente disponemos de muy poco tiempo para realizar la medición sin molestarles demasiado, uno de los principales inconvenientes del craneómetro.
Es decir, que tener una herramienta que se adaptara al ritmo del paciente era para nosotros innegociable.
Por eso, CraniaMed permite realizar las tres fotografías necesarias en cuestión de segundos, sin necesidad de un segundo operador, y genera el informe completo en menos de un minuto.
El informe, muy visual e intuitivo, aporta un valor añadido:
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- Se puede enviar a los padres por WhatsApp o correo electrónico.
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- Se puede mostrar en pantalla para explicar la evolución del tratamiento.
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- Facilita la comunicación entre profesionales cuando es necesario derivar casos.
3. Versatilidad en el entorno clínico
Al diseñar una solución digital para medir las deformidades craneales infantiles no podíamos pasar por alto que cada profesional se enfrenta a condiciones ambientales bien distintas. Y CraniaMed debía ajustarse a casi cualquier entorno.
Por eso se ha entrenado al software para funcionar en condiciones clínicas reales, con diferentes tipos de iluminación, fondos y superficies.
La visión artificial de CraniaMed ajusta automáticamente la detección sin calibraciones complejas. Solo es necesario evitar obstáculos visuales y colocar la esterilla bajo la cabeza para asegurar una superficie homogénea que no distorsionen la parte del occipucio sobre todo.
4. Sencillez de uso
Desde el inicio, la prioridad fue desarrollar una herramienta que permitiera medir deformidades craneales infantiles de manera sencilla, fiable y rápida.
Por lo que se refiere a la sencillez, una condición indispensable era que solo se precise un profesional para realizar la medición y no dos, como en el caso del craneómetro (uno que sujete el bebé y le estabilice la cabeza y otro que realice la medición).
Con esa premisa en mente, el flujo de trabajo se diseñó para que un solo profesional pueda completar la medición de forma autónoma.
Además, la aplicación guía al usuario paso a paso mediante un asistente de voz y una guía visual, garantizando la correcta orientación y captura de cada imagen.
5. Fiabilidad y validación
Este punto es otro de los requisitos obligatorios: si vamos a desarrollar una solución para medir las deformaciones craneales de los bebés, tiene que ofrecer más precisión que el craneómetro.
En una primera fase, las mediciones obtenidas con CraniaMed se compararon con las del craneómetro tradicional y, posteriormente, con escaneos 3D, un sistema de medición de alta precisión que nos serviría como golden standard, aunque más costoso e incómodo.
Los resultados mostraron una alta correlación y precisión, confirmando su fiabilidad como herramienta de apoyo clínico.
Los datos completos de validación se encuentran actualmente en proceso de publicación.
Colaboración clínica y validación
Nada de esto habría sido posible sin la colaboración de fisioterapeutas especializados como Claudia Bacariza (Clínica EFIPEMA, Madrid) y Laura Gómez (Clínica FisioGandia), que nos permitieron realizar pruebas piloto en entorno real.
También agradecemos la implicación de Natalia Martínez Couto, en Ferrol, y María Martínez, de los centros Crecer sin Límites (Valencia y Benifaió), donde se completó la validación frente al escáner 3D y se grabó el vídeo que puede verse en la página de inicio.
De la misma manera, queremos dar las gracias a Alejandro Babín y a Teresa Rodríguez Manso de la empresa PRIM por ayudarnos a hacer la validación con su escáner 3D. Sobre todo las primeras mediciones en sus instalaciones de Madrid fueron cruciales para depurar el desarrollo y la metodología.
Gracias a todos ellos, cada sesión nos permitió ajustar algoritmos, simplificar la experiencia de uso y asegurar que CraniaMed respondiera a la misión con la que nació:
Reducir el estrés de los fisioterapeutas pediátricos en la medición de asimetrías craneales, acortar el tiempo en consulta y ofrecer datos fiables que generen confianza en los padres y bienestar en los bebés.
Conclusión
CraniaMed es el resultado de una colaboración entre clínica e ingeniería, fruto de la observación de una necesidad real y de décadas de experiencia midiendo y acompañando a familias.
Hoy podemos decir que CraniaMed mide los índices CI y CVAI con la misma base científica que los métodos tradicionales, pero con la velocidad, reproducibilidad y comodidad que exige la práctica moderna.
Esta herramienta no sustituye al fisioterapeuta ni equivale a un diagnóstico: simplemente potencia la capacidad del profesional para medir, justificar y comunicar con rigor y confianza.
Y, sobre todo, nos acerca a un futuro donde cada medición craneal pueda hacerse con precisión, evidencia y tranquilidad.
Referencias científicas
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- Loveday BP, de Chalain TB. Active counterpositioning or orthotic device to treat positional plagiocephaly? Plast Reconstr Surg. 2001;108(2):708–717. doi:10.1097/00006534-200108000-00048.
- Miyabayashi H, Saito K, Kato R, Noto T, Nagano N, Morioka I. Denominator of Cranial Vault Asymmetry Index: Choosing Between Longer and Shorter Diagonal Lengths. J Craniofac Surg. 2023;34(4):e369–e372. doi:10.1097/SCS.0000000000009263.





