Ir al contenido principal

Craniamed

Plagiocefalia en bebés: consecuencias si no se corrige a tiempo

Tabla de contenidos

 

¿Cuándo deja de ser «ya se corregirá sola» una respuesta suficiente?

Si eres fisioterapeuta pediátrico, probablemente te lo han preguntado muchas veces las familias. Y si tienes un bebé con una asimetría craneal, quizás te lo estás preguntando ahora.

La respuesta corta es: depende. 

Pero las consecuencias de la plagiocefalia no tratada pueden ir más allá de lo estético, y la evidencia clínica cada vez lo respalda con más solidez. Por eso conviene tenerlo claro, tanto para orientar a las familias como para tomar decisiones clínicas con más seguridad.

Y en este caso, como en muchos otros de la fisioterapia pediátrica, el tiempo importa.

 

Por qué es importante detectar la plagiocefalia a tiempo

 

Que el cráneo de los recién nacidos esté formado por huesos todavía blandos y separados por suturas es una característica que permite que la cabeza se adapte al crecimiento del cerebro, que durante los primeros meses es extraordinariamente rápido. De hecho, según la OMS, el volumen cerebral del bebé puede duplicarse en los primeros seis meses de vida.

Y claro, esta plasticidad es también lo que hace posible que muchas deformaciones posicionales se puedan corregir con relativa facilidad si se detectan pronto. Sin embargo, tiene un límite: con el paso de los meses, los huesos del cráneo se van endureciendo progresivamente y la capacidad de remodelación disminuye.

 

 

las manos de un adulto tocando la fontanela central de un bebé

 

Por eso, detectar una asimetría en los primeros meses es clave para poder intervenir cuando todavía existe margen. Y ese margen tiene una forma muy concreta: lo que llamamos la ventana de corrección.

 

La ventana de corrección: por qué los primeros meses son clave

 

Como ya hemos mencionado, la capacidad de adaptación del cráneo es mayor en los primeros meses de vida. De forma general, podemos decir que:

    • 0–3 meses: máxima capacidad de corrección

    • 3–6 meses: todavía existe buena capacidad de remodelación

    • 6–8 meses: la capacidad de corrección disminuye de forma notable

    • Más allá de los 8 meses: la corrección se vuelve mucho más difícil

Esto se debe principalmente a dos factores: el crecimiento rápido del cerebro en los primeros meses y la progresiva rigidez de los huesos craneales con el paso del tiempo. Tal como ha sido documentado, por ejemplo por la Academia Americana de Pediatría (Laughlin et al., 2011), la intervención temprana es determinante para el pronóstico.

Cuando la valoración se realiza temprano, el tratamiento suele ser más sencillo y menos invasivo. Pero ¿qué ocurre concretamente cuando ese momento se pasa? ¿Cuáles son las consecuencias reales de no actuar a tiempo?

 

Qué puede ocurrir si una plagiocefalia no se corrige

 

Es importante aclarar algo desde el principio: no todas las plagiocefalias generan complicaciones. Muchas son leves y evolucionan favorablemente con medidas posturales y fisioterapia pediátrica.

 

Sin embargo, cuando la deformidad es significativa y se mantiene en el tiempo, diversos estudios han observado que puede asociarse con distintos aspectos del desarrollo infantil. Veamos los más relevantes.

 

> Retrasos en el desarrollo motor

 

Uno de los aspectos más estudiados es la relación entre plagiocefalia y desarrollo motor. Collett et al. (2013) observaron en su estudio con niños de 36 meses que los bebés con plagiocefalia posicional pueden presentar mayor riesgo de retrasos en hitos motores tempranos, como el control postural, el gateo o la adquisición de la marcha.

 

Esto puede estar relacionado también con la habitual presencia de tortícolis muscular congénita y con ciertas compensaciones musculares que afectan al movimiento. Si quieres profundizar en la relación entre tortícolis y plagiocefalia, el equipo de Fisio H2O lo explica muy bien desde la práctica clínica.

 

Dicho de forma sencilla: si el bebé tiene dificultades para mover la cabeza o prefiere siempre el mismo lado, eso puede influir en cómo explora el movimiento. Y esa limitación puede tener consecuencias más allá del cuello.

 

> Problemas visuales y auditivos

 

La forma del cráneo puede influir en la posición relativa de los ojos y los oídos. Por ello, algunos estudios han observado asociaciones entre plagiocefalia significativa y estrabismo, ambliopía, algunas alteraciones funcionales de la visión y posibles dificultades auditivas.

Estas asociaciones no aparecen en todos los casos, pero refuerzan la importancia de realizar una valoración completa cuando existe una asimetría craneal marcada. No se trata de alarmar, sino de no perder de vista el cuadro completo.

 

> Alteraciones en la mandíbula y el desarrollo del habla

 

Cuando la asimetría del cráneo es importante, también puede influir en la alineación facial. Esto puede asociarse con asimetrías mandibulares, alteraciones en la mordida, dificultades en la masticación y posibles implicaciones en el desarrollo del lenguaje.

En algunos casos, estas alteraciones pueden requerir posteriormente intervenciones como logopedia u ortodoncia. En definitiva, lo que en los primeros meses puede corregirse con fisioterapia, más adelante puede requerir un abordaje mucho más complejo.

 

> Problemas posturales y musculoesqueléticos

 

Las asimetrías craneales también se han asociado con compensaciones posturales que pueden influir en el tono muscular, el equilibrio corporal, la alineación de la columna y el desarrollo del movimiento. Miller y Clarren (2000) documentaron en un seguimiento a largo plazo que estas compensaciones pueden persistir si no se interviene a tiempo.

La buena noticia en este punto es que cuando se corrigen las asimetrías y se trabaja la movilidad cervical, muchas de estas compensaciones mejoran significativamente.

 

> Desarrollo cognitivo y aprendizaje

 

Algunos estudios longitudinales han observado que los niños que presentaron plagiocefalia en la infancia pueden mostrar mayor riesgo de ciertas dificultades en el desarrollo neuropsicológico. Speltz et al. (2010) encontraron diferencias en el desarrollo neurocognitivo en bebés con plagiocefalia deformacional, y Collett et al. (2019) ampliaron estos hallazgos señalando posibles asociaciones con problemas de atención y aprendizaje.

 

Es importante subrayar que estos estudios hablan de asociaciones estadísticas, no de una relación causal directa. Aun así, refuerzan la idea de que la plagiocefalia merece atención clínica y seguimiento.

 

Todo esto puede parecer preocupante. Pero hay una buena noticia que conviene poner en el centro.

 

La buena noticia: tratada a tiempo suele tener muy buen pronóstico

 

Afortunadamente, cuando se detecta y se trata a tiempo, la mayoría de las plagiocefalias evolucionan muy bien. 

La intervención temprana puede ayudar a favorecer el desarrollo motor, mejorar el equilibrio postural, reducir posibles alteraciones visuales o auditivas, facilitar una correcta alineación craneofacial y, por consiguiente, prevenir complicaciones y evitar tratamientos más complejos en el futuro.

 

FISIOTERAPEUTA Pediatrica, valorando con las manos la cabeza de un bebé, tumbado boca arriba, llorando

En muchos casos, el tratamiento consiste en fisioterapia pediátrica y pautas posturales en casa. Y cuando el seguimiento es adecuado, la evolución suele ser muy positiva.

 

El problema, sin embargo, es que muchas plagiocefalias no se detectan a tiempo. Y la razón tiene más que ver con cómo las vemos que con su gravedad real.

 

Por qué muchas plagiocefalias pasan desapercibidas

 

Uno de los problemas más frecuentes es que muchas plagiocefalias no se detectan fácilmente a simple vista. 

Las asimetrías pueden ser sutiles y evolucionar de forma gradual ya que, igual que el cráneo a edades muy tempranas es flexible para corregir, también lo es para seguir deformándose. 

 

A esto hay que añadir que, obviamente, las familias muchas veces no tienen una referencia clara de cómo debería ser la forma de la cabeza del bebé. 

 

Además, el pelo impide apreciar la forma de la cabeza.

 

Por eso, en ocasiones se tiende a pensar que «ya se corregirá sola», porque no la vemos bien.

 

Y a veces ocurre.

 

Pero otras veces no.

 

Vista de frente de cómo mide la fisio pediátrica con el móvil en la mano y el bebé en posición
Por eso la valoración profesional es tan importante. Y cuando esa valoración se apoya en mediciones objetivas, las decisiones clínicas son mucho más sólidas. Aquí es donde entra la medición craneal.
 

La importancia de medir y hacer seguimiento

 

Además de la observación clínica, hoy en día existen herramientas que permiten medir de forma objetiva las asimetrías craneales. Estas mediciones ayudan a:

 

    • Cuantificar el grado de deformidad.

    • Tomar decisiones clínicas con mayor seguridad

    • Explicar mejor la situación a las familias.

    • Comprobar si el tratamiento está funcionando.
    •  

En consulta se utilizan indicadores como el CI (Índice Cefalométrico) y el CVAI (Índice de Asimetría Craneal), que permiten comparar mediciones sesión a sesión y evaluar la evolución del cráneo del bebé.

 

Si quieres saber más sobre qué es la plagiocefalia y cómo se mide correctamente, te lo explicamos en detalle en otro artículo del blog.

 

Un mensaje para cerrar: tanto si eres profesional como si tienes un bebé

 

Si eres profesional de la fisioterapia pediátrica, ya conoces las consecuencias de la plagiocefalia y la importancia de detectarla y tratarla a tiempo. Contar con mediciones objetivas y un seguimiento estructurado marca la diferencia en los resultados. Y cuanto antes se empiece, mejor suele ser el pronóstico.

 

Si tienes un bebé y has llegado hasta aquí preocupado por la forma de su cabeza, lo primero es respirar. Las asimetrías craneales son frecuentes y, detectadas a tiempo, suelen tener muy buen pronóstico. Pero si observas algo que te genera dudas, lo mejor es consultar con un profesional especializado.

 

Porque cuando hablamos de plagiocefalia, el tiempo cuenta. Y cuanto antes se valore, más fácil suele ser corregirla.

 

Si quieres incorporar la medición objetiva a tu consulta, solicita una demo personalizada sin compromiso.

Referencias científicas sobre las consecuencias de la plagiocefalia

 

    • Collett BR et al. (2013). Development at age 36 months in children with deformational plagiocephaly. Pediatrics.

    • Collett BR et al. (2019). Neurodevelopmental implications of deformational plagiocephaly. Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics.

    • Speltz ML et al. (2010). Neurodevelopment of infants with deformational plagiocephaly. Pediatrics.

    • Laughlin J et al. (2011). Prevention and management of positional skull deformities in infants. American Academy of Pediatrics.

    • Miller RI, Clarren SK (2000). Long-term developmental outcomes in patients with deformational plagiocephaly. Journal of Pediatrics.

Entradas relacionadas